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sábado, 2 de noviembre de 2013

Te quiero...

Turquoise hair, grunge, por Maggie B.© 2013

Te quiero, y todos los días me asomo por si llegas.
Hay una melodía en mi alma dispuesta para cuando aparezcas.
Te deseo tangible, con tu piel acariciando mi cuerpo.
Persiste la neblina en el puente esperando que lo atravieses.
No pretendo el olvido, me dejo llevar por los días.

Mari Carmen Ruiz, 2013

sábado, 18 de mayo de 2013

No hay amor que valga

Latin lover ,por Antonio de la Orden © 2012



No hay amor que valga si no estás cerca.
A mí ya no me vale el amor como idea,
como una forma de pensamiento
que llega a consolar.
No,
el amor como recuerdo o imagen
que apenas alcanzamos con los dedos
no consuela,
no suple,
no alimenta.
De qué sirve, pues, venerar
un sentimiento que no puede
rellenar la ausencia;
¿acaso es posible llenar con pedazos
que ni existen de ti estas formas
vacías que me atormentan?
¿Acaso dos cuerpos
se complementan en el aire,
como pájaros cuyo horizonte
nadie advierte?
No. No quiero para mí
románticos conceptos
sin sustancia,
y que viven solamente
de los resoplos de la resignación.
Que se conformen otros,
que amen otros ese amor carente
de amor verdadero,
que abracen otros ese amor carente
de abrazos,
o que mueran otros por una muerte tan muerta.
Ya quedo yo, para morir de una muerte tan viva.

Adalid Nievas

martes, 14 de mayo de 2013

Ya nada ahora

Amor más allá de la muerte, por Jnj © 2009


Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora

—ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa—

podrá evitarlo:
                              exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

este amor ya sin mí te amará siempre.


Ángel González, 1992


jueves, 25 de abril de 2013

El lugar del crimen

Las mujeres con sus pistolas: el equipo campeón del club de tiro de la Universidad de Missouri, obra anónima © 1934 




Más allá de la sombra
te delatan tus ojos,
y te admiro tersa,
como un mapa extendido
de asombro y de deseo.
Date por muerta,
amor,
es un atraco.
Tus labios o la vida.



Luis García Montero, 1987

Poema IV del Libro I

Fotografía de Robert Doisneau ©


Si yo te comentase que la vida es mentira,
háblame del amor o de tu cuerpo,
de la noche contigo.

Y recuérdame luego
los días que son días porque alguien me ama
o acaso
porque tú me prefieres.


Luis García Montero, 1987

miércoles, 20 de marzo de 2013

Maig d'amor (Mayo de amor)

Instant d’amor, por Jnj © 2010
Són certes les paraules que vam dir-nos,                           Son ciertas las palabras que nos dijimos,
certa la primavera del teu cos                                              cierta la primavera de tu cuerpo
i cert l’espill d’amor dels teus ulls negres.                          y cierto el espejo de amor de tus ojos negros.

Suau plovia sobre el bosc tendríssim                                  Suave llovía sobre el bosque ternísimo
de pins i diminutes margarides.                                          de pinos y diminutas margaritas.
Sols el silenci, sols nosaltres sols.                                          Solo el silencio, solo nosotros solos.
         
D’aquí a molts anys potser recordaràs                                De aquí a muchos años quizás recordarás
que algú, algun dia, et va estimar moltíssim.                  que alguien, algún día, te quiso muchísimo.
I et pujarà a la gola una dolçor                                              Y te subirá a la garganta un dulzor
com una immensa mel, com una música.                         como una inmensa miel, como una música.
La mateixa dolçor que ara jo sento                                       El mismo dulzor que ahora yo siento
recordant-te en la meva soledat.                                           recordándote en mi soledad.

Res no val tant com un instant d’amor.                              Nada vale tanto como un instante de amor.



Primavera

Fotografía de la serie "La belleza y la muerte", por Richard Avedon © 1995 



Soy un no muerto de momento,
un no muerto que aún no se despide
de una caja de música con medias,
de todos los recuerdos que dejaste.
Un no muerto feliz porque hizo suya
la fatiga de carne de tus ojos,
el dulce atormentar de tu rutina,
aquella mancha oscura de tu cuerpo.
Un no muerto que quiere no morir
para seguir echándote de menos.

 Francisco Díaz de Castro, 1995

viernes, 1 de febrero de 2013

Canción amarga

Tres barcas en la calle, por Jnj, 2013
En la cara lleva
tres años perdidos
y el frío de las seis de la mañana.

Van a partirte el corazón.
De pronto
la luz apagada,
los pasillos turbios,
la puerta que clava su ruido en la espalda.

Van a partirle el corazón.
Y arrastra
una cadena oscura
de pasiones heladas,
ese frío que cabe solamente
detrás de una palabra.

Y yo la veo caminar,
despacio,
perderse en lo que anda,
fugitiva tristeza que va y viene
de la sombra a la puerta de mi casa.

La luz artificial deja en la calle
el temblor silencioso
de tres barcas ancladas.

Cuando ella cruza por mi lado siento
como un golpe de remos
y un murmullo de agua.


Luis García Montero, 1991

viernes, 18 de enero de 2013

Me vas a dejar triste otra vez como anoche

This star is mine, por Jan Saudek © 1975




Me vas a dejar triste otra vez como anoche
Y a ti te gusta estar pálida como anoche
El viento ulula ladran los perros como anoche
Ves que pongo en tu vientre mis manos como anoche

Hágase la locura dijo una voz anoche
Pero este viento no es el mismo que el de anoche
No preguntes ahora si el mundo empezó anoche
Esta noche nos traen los despojos de anoche

Pero se han puesto negras las estrellas de anoche
Sigue chillando el pájaro que entró en el cuarto anoche
Ya juegan como anoche gimiendo como anoche
las sombras que parecen bichos en agonía.

Carlos Edmundo de Ory, 1974

miércoles, 16 de enero de 2013

Nota biográfica

Gerda Taro, fotografiada por Capa o por Chim.
El negativo se halló en la famosa "maleta mexicana" ©.
Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
a los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.

Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.



Gloria Fuertes, 1980

viernes, 21 de diciembre de 2012

Tú vives siempre en tus actos

Noire et Blanche y negativo, por Man Ray © 1926 
Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reloj
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
-la única que te ha gustado-.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo.



Pedro Salinas, 1933

viernes, 23 de noviembre de 2012

Ayer

I, Tokyo 75, por Jacob Aue Sobol © 2007
Ayer fue miércoles toda la mañana.
Por la tarde cambió:
se puso casi lunes,
la tristeza invadió los corazones
y hubo un claro
movimiento de pánico hacia los
tranvías
que llevan los bañistas hasta el río.

A eso de las siete cruzó el cielo
una lenta avioneta, y ni los niños
la miraron.

                   Se desató
el frío,
alguien salió a la calle con sombrero,
ayer, y todo el día
fue igual,
ya veis,
qué divertido,
ayer y siempre ayer y así hasta ahora,
continuamente andando por las calles
gente desconocida,
o bien dentro de casa merendando
pan y café con leche, ¡qué
alegría!

La noche vino pronto y se encendieron
amarillos y cálidos faroles,
y nadie pudo
impedir que al final amaneciese
el día de hoy,
tan parecido
pero
¡tan diferente en luces y en aroma!

Por eso mismo,
porque es como os digo,
dejadme que os hable
de ayer, una vez más
de ayer: el día
incomparable que ya nadie nunca
volverá a ver jamás sobre la tierra.

Ángel González, 1961

miércoles, 31 de octubre de 2012

Si me llamaras, sí

Public Defender on Telephone, por Dorothea Lang ©1955
¡Si me llamaras, sí,
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.

Nunca desde los labios que te beso,
nunca desde a voz que dice:
“No te vayas.”

Pedro Salinas, 1933

Versión musical de Vicente Monera.

lunes, 8 de octubre de 2012

Inventario del insomne 1

México, por Henri Cartier-Bresson © 1964


Cuando me paro a hablar de mí conmigo
oigo el hondo vacío del pasado:
una llave de plomo cae al agua.
Y si quiero cifrar en la memoria
una sola presencia permanente
en la niebla confusa de mi vida,
allí apareces tú, la más sombría,
la que nunca se entrega, la que huye.
La que arroja la llave
y, cerrando unas puertas invisibles,
me condena a vivir entre estos muros,
oyéndome mi voz, la que me dicta
lo que nunca seré, la equivocada
travesía de mí conmigo mismo.
Felipe Benítez Reyes, 1996






Eneko y Gareta, en su álbum El primer signo, incluyen este tema rapero de título homónimo al del poema de Benítez Reyes. Con todo, no se trata de una versión musicada del mismo.